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Mostrando entradas de marzo, 2026

De Quevedo a Góngora 3

 En el jardín hay dos mecedoras donde todas las tardes compartimos el atardecer. Las manos enlazadas, una manta en el regazo, y el bastón apoyado en la pared. Pero llegará un día donde el silencio se siente en mi silla, donde yo no hable demasiado y no tenga voz para una crítica. Sabes que me estoy yendo, las pesadillas plagan mi cuerpo. Y aunque sabes que me gustaría quedarme, sabes que preferiría irme yo antes. Porque un mundo sin oír tu voz donde todo lo que quede sea recuerdo, sin nadie al lado que discuta conmigo, no sería capaz de aguantar cuerdo. Y aunque hace años hubiera preferido tragarme el veneno para no admitir el hambre, ese vacío de mi corazón ya no está. Has sido tú, tú lo curaste

Cuento de Quevedo sobre los Dioses

 Las creencias del hombre en los dioses son una de las cosas más fuertes que existen. Y elegir fe es difícil, pero cuando crees mucho en algo, te das cuenta de que siempre ha sido real. Luis de Góngora siempre ha sido un hombre de Fe. Y ahora que se ha dado cuenta de que la Venus que le acompaña en el camino es La Venus real, se le ha abierto un mundo.  De pronto nos dimos cuenta de que todas aquellas leyendas de los libros antiguos caminaban entre nosotros, y compartíamos con ellos el pan y el vino en nuestra mesa. Son reales, nunca perdieron su poder. Y mientras caminen entre nosotros, la Fe nunca morirá, ni en el ensueño ni entre los humanos